¿Ansiedad o ataque de pánico? Aprendamos a reconocer la diferencia

En el marco del mes de la salud mental, te contamos más acerca de qué es la ansiedad y cómo se diferencia de un ataque de pánico.

Aunque en la conversación cotidiana solemos utilizar estos términos como si fueran lo mismo, describen experiencias diferentes y es importante conocer sus características.

La ansiedad, en sí misma, no siempre es negativa. Es una respuesta natural de nuestro organismo que nos prepara para afrontar situaciones que percibimos como amenazantes, inciertas o importantes. El problema puede aparecer cuando esta respuesta es muy intensa, persistente o comienza a interferir con nuestra vida cotidiana.

Ansiedad
La ansiedad es una respuesta emocional y fisiológica ante una amenaza real o anticipada. Puede aparecer, por ejemplo, frente a una situación laboral exigente, una preocupación económica, una dificultad interpersonal, un cambio importante o la incertidumbre frente a algo que podría ocurrir.

Puede manifestarse a través de:
– Preocupación constante o difícil de controlar.
– Inquietud o sensación de estar “en alerta”.
– Tensión muscular.
– Dificultad para concentrarse.
– Irritabilidad.
– Alteraciones del sueño.
– Cansancio.

La ansiedad puede presentarse de manera gradual y mantenerse durante un período de tiempo, especialmente cuando existe una preocupación persistente.

¿Qué entendemos por ataque de ansiedad?
‘Ataque de ansiedad’ es una expresión de uso común, pero no corresponde a una categoría diagnóstica específica. Generalmente se utiliza para describir un momento en el que la ansiedad aumenta de manera significativa y resulta difícil de manejar.

Puede estar relacionado con una preocupación, situación estresante o acumulación de tensión y puede incluir:
– Respiración acelerada.
– Palpitaciones.
– Sudoración.
– Sensación de agobio.
– Tensión corporal.
– Pensamientos repetitivos o difíciles de controlar.
– Necesidad urgente de alejarse de la situación.
– Su intensidad y duración pueden variar de una persona a otra.

Ahora bien, ¿qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso o malestar que alcanza rápidamente una elevada intensidad. Puede aparecer ante una situación determinada, pero también puede presentarse de manera inesperada, incluso cuando la persona no identifica una amenaza evidente en ese momento.

Puede estar acompañado de:
– Palpitaciones o aumento de la frecuencia cardíaca.
– Sensación de falta de aire o dificultad para respirar.
– Mareo o sensación de inestabilidad.
– Temblor.
– Sudoración.
– Sensación de pérdida de control.
– Sensación de irrealidad o desconexión.
– Miedo intenso a morir, desmayarse o a que esté ocurriendo algo grave.

La intensidad de los síntomas puede hacer que la persona sienta que está en peligro, aunque el episodio esté relacionado con una respuesta de alarma del organismo.

No toda ansiedad es un ataque de pánico y no todo episodio de angustia significa que una persona tenga un trastorno de ansiedad.

Las experiencias emocionales pueden variar considerablemente entre personas. Por eso, más que intentar autodiagnosticarnos, es importante observar qué estamos experimentando, con qué frecuencia ocurre, cuánto interfiere en nuestra vida y si necesitamos apoyo.

Si estos episodios son frecuentes, muy intensos, generan temor constante o comienzan a afectar el trabajo, el descanso, las relaciones o las actividades cotidianas, buscar orientación profesional puede ser un paso importante. Y ante síntomas físicos intensos o nuevos, especialmente cuando existe duda sobre su origen, es importante valorar también la posibilidad de una causa médica.

Es muy importante, no asumir automáticamente que todo síntoma intenso es un ataque de pánico. Si es la primera vez, los síntomas son diferentes a los habituales, hay dolor intenso en el pecho, desmayo, dificultad respiratoria importante, confusión u otros signos preocupantes, es importante buscar atención médica urgente.

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