La celebración de los 30 años de Rock al Parque nos llevó a escudriñar entre nuestros colaboradores, quiénes eran los amantes del género. Encontramos varios y cinco de ellos se animaron a contarnos sobre su relación con el rock. ¡Te contamos!
Ellos son David Vargas (DV), Rodrigo Gutiérrez (RG), Nasly Torres (NT), Víctor Palacio (VP) y Edgar Mayorga (EM).



¿Cuál es tu relación con el Rock? ¿Practicante o seguidor?
DV: Soy un seguidor y “practicante” detrás de cámaras. Mi relación con el género se dio tocando la batería y a través de la adrenalina de coordinar y cubrir cada uno de los festivales en los que he estado en el ejercicio comunicativo pasando desde el SXSW, Vive Latino, Lollapalooza, Primavera Sound a Rock al Parque.
RG: El rock me ha acompañado desde siempre: es la banda sonora de mi vida. ¿Que si colecciono música? ¡Obvio! Soy melómano y ñoño de la música. Del blues al country, pasando por el funk, algo de jazz y metal, hard rock y con un lugar especial para el grunge, siempre han estado presentes.
NT: Soy seguidor de toda la vida. Desde muy joven me ha apasionado el rock en español; crecí escuchando a bandas que marcaron mi juventud y que hasta el día de hoy siguen sonando en mi vida. Es una música que me acompaña y que forma parte de quien soy.
VP: Soy seguidor, pero de esos que sienten que el rock ha estado presente en distintas etapas de la vida. No me considero un experto de enciclopedia, pero sí alguien que ha crecido escuchándolo, descubriendo bandas, yendo a conciertos y encontrando en él una forma muy particular de expresar lo que somos.
EM: Mi relación con el Rock siempre ha sido de seguidor, soy muy ecléctico en cuanto a los géneros musicales, pero me inclino más en estos momentos de mi vida, por el Rock independiente, por esas agrupaciones de Rock que no tienen tanta visibilidad.
¿Un momento memorable en tu vida en directa relación con el rock?
DV: Sin duda, la primera vez que tuve la inmensa responsabilidad de liderar el despliegue técnico y operativo para la transmisión de Rock al Parque con Canal Capital. Ver la inmensidad del Parque Simón Bolívar a reventar, sentir retumbar los bajos en el pecho y escuchar el conteo regresivo para salir al aire en directo, fue una mezcla de emoción y orgullo profesional. Ese día confirmamos que el mejor ‘parche’ es el equipo técnico y humano que se une bajo la misma pasión por llevar el Rock a cada hogar.
RG: Tantos años trabajando en medios de comunicación alrededor de la música me han permitido vivir la industria desde distintos lugares y ser parte de cubrimientos y transmisiones inolvidables. Pero, sin duda, la transmisión del Festival Estéreo Picnic que hicimos con Canal Capital ocupa un lugar especial: fue un hito para el canal y para la ciudad.
NT: Sin duda, haber podido ver en concierto a Los Prisioneros, Hombres G, Enanitos Verdes, Miguel Mateos, homenaje a Gustavo Cerati. Escuchar en vivo esas canciones que tanto había disfrutado desde joven, cantarlas a todo pulmón junto a miles de personas, fue una experiencia inolvidable.
VP: Más que un solo momento, recuerdo la sensación de compartir la música con amigos, descubrir una banda y sentir que acababas de encontrar algo que iba a quedarse contigo. Y, por supuesto, vivir Rock al Parque en Bogotá tiene algo especial: ver cómo una ciudad entera se encuentra alrededor de la música.
EM: Un momento para recordar y que hace parte de mi historia y de la historia del país, fue el primer concierto de conciertos en el año de 1988 acá en Bogotá, no había tantos conciertos masivos en Colombia, y este fue uno de ellos, y haber hecho parte de la historia musical del país ya es memorable.



¿Cómo has visto la evolución de Colombia como territorio de interés para conciertos de grandes artistas?
DV: Ha sido una transformación histórica y monumental. Colombia pasó de ser un destino incierto en el mapa de las giras latinoamericanas a convertirse en una plaza obligatoria e indiscutible para las leyendas de la música. Como país, hemos madurado enormemente en infraestructura, logística, seguridad y capacidad técnica, demostrando al mundo que estamos a la altura de los montajes, espectáculos y transmisiones más exigentes del planeta.
RG: Colombia ha ganado protagonismo como destino para los conciertos de grandes artistas. La creciente profesionalización de músicos, productores, empresarios y demás actores de la industria ha sido clave en esa evolución. Bogotá refleja ese proceso: se ha consolidado como un destino cultural y una plaza atractiva para los espectáculos en vivo, donde los artistas encuentran un público entusiasta y oportunidades de negocio.
NT: Colombia ha evolucionado muchísimo. Hoy en día el país es un destino importante para las giras de grandes artistas nacionales e internacionales, algo que hace algunos años era impensable. Además, contamos con escenarios de gran nivel, preparados para recibir conciertos de talla mundial, lo que nos ha puesto en el mapa de la música en vivo en Latinoamérica.
VP: Ha sido enorme. Colombia pasó de ser un lugar al que muchas bandas no llegaban, a convertirse en una parada importante de grandes giras internacionales. Bogotá, especialmente, ha construido un público que demuestra que aquí hay una verdadera cultura de conciertos y de música en vivo.
EM: Colombia ya es una potencia a nivel de conciertos en esta parte del hemisferio, Estéreo Picnic es uno de los festivales más importante de Latinoamérica, y Rock al Parque es uno de los festivales gratuitos más grandes e importantes a nivel mundial.
¿Qué ha sido lo mejor de estos 30 años? ¿qué falta?
DV: Lo mejor de estas tres décadas ha sido la consolidación del festival como un patrimonio inmaterial, y amado por los bogotanos, además de ser una plataforma invaluable para catapultar a las bandas locales emergentes. ¿Qué falta? Seguir apostando por la innovación técnica audiovisual para conectar a las nuevas audiencias digitales, fortalecer el ecosistema de la industria creativa y seguir expandiendo el espíritu de convivencia del festival a muchos más rincones de nuestra sociedad.
RG: Lo mejor ha sido que se mantiene como política pública.
NT: Su capacidad de unir a la juventud y a todas las generaciones que vivimos y gozamos con el rock: que miles de jóvenes puedan disfrutar de estos conciertos, compartir con sus artistas favoritos y vivir la música en comunidad. Lo que falta es seguir fortaleciéndolo, abrir aún más espacio a las nuevas bandas colombianas y mantener vivo el legado del rock en español para las próximas generaciones.
VP: Lo mejor es que logró convertirse en una tradición de ciudad sin perder su espíritu. Ha acompañado generaciones y ha permitido descubrir artistas que después se volvieron importantes. Creo que el reto está en seguir evolucionando sin perder esa identidad y en conservar cada vez mejor la memoria de lo que ha significado para Bogotá.
EM: Lo mejor es justamente eso, esos 30 años de resistencia y de estar en pie de lucha.
