Desde Canal Capital hacemos este llamado a cambiar hábitos y ahorrar energía. ¡Te contamos!

Bien reza una frase por ahí que “no podemos controlar el clima” y que seguramente nos ha servido en algún momento de excusa para llegar tarde a una cita, pero lo cierto es que hoy no puede seguir siendo el argumento para no cambiar nuestros hábitos y ayudar al planeta a enfrentar un evento climático natural y cíclico como es el fenómeno de El Niño.
No podemos desconocer que esta anomalía térmica, que genera el calentamiento de las aguas superficiales del Océano Pacífico tropical, reduce drásticamente recursos de agua y energía, pues al disminuir las lluvias y aumentar las temperaturas, se incrementa el riesgo de desabastecimiento, racionamientos y se aumentan los precios de las facturas de servicios públicos.
¿Qué podemos hacer entonces como simples mortales que habitan este planeta? ¡Mucho!, empezando por dejar atrás las excusas y ponernos manos a la obra.
Cambia el hábito, cambia el efecto… ¡apaga la luz!
¿Viste el video? ¡Pues esperamos que seas mejor que las luces tomando decisiones ya que cada mínimo ahorro de energía cuenta!
Iniciemos por apagar el modo ‘robot’ en el que funcionamos y dejar de hacer cosas sin pensar, como encender una luz cuando podríamos abrir las cortinas, dejar conectado el cable del celular y salir de casa, no apagar la pantalla del computador al final de la jornada, abrir la nevera mil veces o quedarte dormido con el televisor encendido.
Detrás de cada una de esas acciones rutinarias estamos desperdiciando un recurso que consideramos inagotable: la energía ¡y ojo! que no se trata de dejar de utilizarla ni renunciar al bienestar. Significa usarla de manera responsable y entender que nuestros hábitos, por pequeños que parezcan, son parte de la respuesta que necesitamos dar como sociedad frente a los desafíos ambientales.
Aquí te dejamos algunos consejos sobre los que puedes conversar en familia con los niños, jóvenes y adultos que participan en pequeñas decisiones cotidianas.
· Apaga las luces que no necesites y aprovecha al máximo la iluminación natural durante el día.
· Desconecta los equipos eléctricos cuando no estén en uso, especialmente aquellos que permanecen consumiendo energía en modo de espera.
· Usa bombillos LED, que ofrecen una alternativa más eficiente para la iluminación.
· Evita abrir innecesariamente la nevera y procura mantenerla funcionando adecuadamente.
· Utiliza la lavadora con cargas completas y, cuando sea posible, aprovecha los ciclos de menor consumo.
· Reduce el brillo de las pantallas cuando no sea necesario mantenerlo al máximo.
· Al comprar o renovar electrodomésticos, elige equipos con mayor eficiencia energética.
En nuestro lugar de trabajo también podemos hacer la diferencia. Apagar el monitor y las luces al salir de una oficina, desconectar equipos que no se utilizan, aprovechar la luz natural y evitar mantener encendidos computadores, televisores o sistemas de climatización sin necesidad. Son hábitos sencillos pero efectivos.
Recuerda: ¡No se trata solamente de pagar menos sino de entender que los recursos naturales no son infinitos!
