La Carrera de la solidaridad 2026, contada por Diana Jácome.

Para mí, correr nunca ha sido solamente llegar a una meta. Es una manera de desconectarme, de escucharme, de poner en movimiento el cuerpo y, muchas veces, también la cabeza. Por eso, participar el pasado domingo en la Carrera de la Solidaridad, con el respaldo de Canal Capital, tuvo un significado especial.
En una ciudad como Bogotá, donde por estos días el bienestar, la salud y la actividad física cobran cada vez más protagonismo, creo que vale la pena recordar que cuidarnos también está en esas decisiones cotidianas: movernos, respirar, salir de la rutina y encontrar una actividad que disfrutemos.
En mi caso, esa actividad es correr. Y tengo una relación bastante particular con el running: durante mis años en RTVC nació una especie de cábala que mis compañeros terminaron conociendo muy bien. Si un día tenía pensado correr o entrenar y, por alguna razón, no lo hacía, “ese día en el trabajo todo me salía al revés”. Trámites que se complicaban, cosas que no salían como esperaba, días de esos en los que uno termina pensando: “¡Definitivamente tenía que haber entrenado!”.
Mis compañeros incluso llegaron a creer en el agüero y, cuando sabían que yo tenía carrera o entrenamiento, prácticamente esperaban que cumpliera con mi dosis de ejercicio para que todo fluyera.
Así que el domingo pasado, además de participar en la Carrera de la Solidaridad, sentí que estaba cumpliendo con una tradición que me acompaña desde hace años. Solo que esta vez había algo diferente: corría gracias a Canal Capital y con el orgullo de representar a la casa en la que hoy trabajo.
La lluvia y el frío bogotano hicieron parte del recorrido, pero también estuvieron la emoción, la energía de los corredores y esa sensación que solo quienes corremos entendemos: cuando todo alrededor desaparece y por unos kilómetros solo existen la respiración, las piernas y las ganas de llegar.
Estos 10K fueron una mezcla de esfuerzo, felicidad y, por supuesto, mucha satisfacción. Porque correr me ha enseñado que no siempre se trata de competir ni de buscar una mejor marca. A veces se trata simplemente de estar en movimiento, de regalarse un espacio, de cuidar el cuerpo y también la mente.
Creo que ahí está precisamente el valor de hablar de salud y bienestar: no necesariamente en hacer grandes cambios, sino en encontrar esos pequeños hábitos que nos hacen sentir mejor y que, con el tiempo, terminan transformándose en parte de nuestra vida.
Yo encontré el mío hace años, entre tenis, kilómetros y madrugadas. Y parece que, además de hacerme bien, mantiene a raya el famoso agüero.
El domingo terminé mis 10K cansada, mojada y feliz, con el orgullo de haberlos corrido con Canal Capital y de sumar la medalla número 15 a mi medallero.






