Depresión: Cuando el malestar empieza a ocupar demasiado espacio

¿Sabes qué es la depresión? ¿Conoces sus síntomas? ¿Sabes reconocer si tú o alguien puede estar padeciendo de esta condición? Te lo contamos en el marco del Día Mundial de la Salud Mental que se conmemora anualmente el 10 de octubre. ¡Aquí te orientamos!

Por: Daniela Torres – Programa Psicosocial Canal Capital

La depresión es una condición de salud mental -clínicamente se considera un trastorno del estado de ánimo- que puede afectar la manera en que una persona piensa, siente, se relaciona y realiza sus actividades cotidianas. No se trata simplemente de estar triste o de tener un mal día.

Todas las personas podemos atravesar momentos de tristeza, frustración, desánimo o pérdida. Estas emociones hacen parte de la experiencia humana. Sin embargo, cuando el malestar persiste, se intensifica y comienza a afectar diferentes áreas de la vida, es importante prestar atención y considerar la posibilidad de buscar apoyo. 

No siempre la depresión se ve como tristeza. Uno de los principales mitos es pensar que una persona con depresión necesariamente estará llorando o mostrará tristeza todo el tiempo.

En algunas personas puede manifestarse principalmente como:

  • Pérdida de interés o disfrute por actividades que antes resultaban agradables.
  • Cansancio o falta de energía.
  • Irritabilidad o cambios en el estado de ánimo.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Cambios importantes en el sueño.
  • Cambios en el apetito.
  • Aislamiento o menor interés por relacionarse con otras personas.
  • Sensación de culpa, inutilidad o desesperanza.
  • Dificultad para realizar actividades que antes hacían parte de la rutina.

Las manifestaciones pueden ser diferentes de una persona a otra y no todas aparecen al mismo tiempo.

¿Tristeza o depresión?

Sentir tristeza no significa necesariamente tener depresión.

La tristeza es una emoción que puede aparecer ante pérdidas, decepciones, conflictos o situaciones difíciles y que, generalmente, cambia con el tiempo.

La depresión, en cambio, implica un conjunto de cambios emocionales, cognitivos, físicos y conductuales que pueden mantenerse y generar un impacto significativo en la vida cotidiana.

Por eso, más que preguntarnos únicamente “¿estoy triste?”, puede ser útil preguntarnos:

¿Cómo me he estado sintiendo últimamente? ¿He perdido interés en cosas que antes disfrutaba? ¿Estos cambios están afectando mi descanso, mi trabajo, mis relaciones o mi vida cotidiana?

¿Cómo podemos acompañar a alguien?

Cuando una persona atraviesa un episodio depresivo, frases como “anímate”, “tienes que poner de tu parte” o “hay personas que están peor” pueden hacer que se sienta incomprendida o juzgada.

Acompañar puede empezar por algo mucho más sencillo:

  • Escuchar sin juzgar.
  • Validar lo que la persona está viviendo.
  • Evitar minimizar su experiencia.
  • Ofrecer ayuda concreta.
  • Mantener el contacto, incluso cuando la persona tiende a aislarse.
  • Animarla, de manera respetuosa, a buscar apoyo profesional.

No necesitamos tener todas las respuestas para acompañar a alguien. A veces, estar disponibles y escuchar ya es una forma importante de apoyo.

La depresión tiene tratamiento y buscar ayuda profesional no es una señal de debilidad.

Si los cambios emocionales, físicos o conductuales persisten, generan un malestar significativo o interfieren con la vida cotidiana, consultar con un profesional de salud puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y determinar el apoyo adecuado.

Y si una persona expresa deseos de morir, de hacerse daño o de no querer continuar viviendo, es importante tomarlo en serio, no dejarla sola y buscar ayuda profesional o servicios de emergencia de manera inmediata.

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