Bogotá respondió de manera masiva ante la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto. Ahora, cuando comienza la recuperación de los territorios afectados, la invitación es a no detener la ayuda. ¡Te contamos!

Desde las primeras horas posteriores al terremoto, Bogotá convirtió la solidaridad en acciones concretas. La Alcaldía Mayor, en articulación con la Cruz Roja Colombiana Seccional Bogotá-Cundinamarca y otras organizaciones, activó centros de acopio, movilizó recursos y coordinó el traslado de ayudas hacia las regiones más afectadas.
A esa respuesta se sumaron miles de ciudadanos, empresas, organizaciones y voluntarios que entregaron alimentos, elementos de primera necesidad, tiempo y capacidad logística. La magnitud de esa movilización habla por sí sola.
Entre el 11 y el 17 de agosto, Bogotá recolectó más de 2.300 toneladas de ayuda humanitaria. Hasta el 18 de agosto, 2.141 toneladas ya habían sido trasladadas a los territorios afectados mediante 172 vehículos de carga, mientras continuaba el despacho del material restante. Solo el centro de acopio que funcionó en El Campín recibió 933 toneladas, realizó 79 envíos y contó con la participación de más de 10.000 voluntarios.
Las ayudas han comenzado a llegar, entre otros destinos, a zonas de Chocó, Risaralda, Valle del Cauca, Caldas y Quindío. La Alcaldía informó, por ejemplo, de la llegada de nuevas cargas a Quibdó y Pereira durante esta semana.
Pero este balance no significa que la emergencia haya terminado. Superada la respuesta inmediata, comienza una etapa que puede ser todavía más larga: la recuperación y reconstrucción. Miles de familias necesitarán acompañamiento para recuperar condiciones básicas de vida y reconstruir aquello que perdieron. La Cruz Roja Colombiana señala que sus aportes se destinan, entre otras acciones, a asistencia humanitaria, servicios esenciales de salud, acceso a agua potable, operaciones de rescate y restablecimiento de vínculos familiares.
¿Cómo seguir ayudando desde Bogotá?
Aunque varios de los puntos iniciales de recolección ya cerraron, la Alcaldía mantiene habilitado el Palacio de los Deportes, avenida calle 63 # 59A-06, como único centro distrital de acopio. Funciona de 8:00 a. m. a 8:00 p. m. y recibe ayudas destinadas a las diferentes zonas afectadas del país.
Actualmente se pueden entregar agua potable; cobijas, mantas, almohadas, colchonetas y toldillos; alimentos no perecederos como arroz, aceite, pasta, enlatados abre fácil, fríjol, lentejas, harina, panela, leche y chocolate en polvo; elementos de primeros auxilios como tapabocas, gasas, alcohol, clorhexidina y guantes; y productos de higiene personal, entre ellos jabón, shampoo, elementos de higiene oral, toallas higiénicas, papel higiénico, pañales para niños y adultos, toallitas húmedas y crema antipañalitis.
En esta nueva etapa, además, las autoridades están priorizando las ayudas económicas, pues permiten responder de acuerdo con las necesidades que van identificándose directamente en los territorios. La Cruz Roja Colombiana Seccional Bogotá-Cundinamarca mantiene habilitado su canal de recaudo y también permite realizar aportes mediante Bre-B con la llave @8600703011.
Realiza una donación para apoyar a las personas afectadas
Voluntariado
También continúa siendo importante el apoyo logístico. Durante la operación se ha requerido la participación de voluntarios para clasificar, empacar y embalar las donaciones, así como el respaldo de empresas y organizaciones con vehículos, montacargas y capacidad de transporte para movilizar las ayudas.
La solidaridad también necesita permanecer
La respuesta de Bogotá durante los primeros días demostró la capacidad de una ciudad para unirse cuando el país la necesita, sin embargo, la reconstrucción no ocurre con la misma rapidez con la que llegan las primeras ayudas. Recuperar viviendas, servicios, comunidades y medios de vida será un proceso de largo aliento.
Por eso, el llamado sigue vigente para todo el equipo Capital: no dejemos que la solidaridad termine cuando la emergencia deje de ocupar los titulares. Podemos continuar aportando en especie, realizando donaciones económicas, compartiendo únicamente los canales oficiales y manteniendo presente a las comunidades que ahora comienzan el difícil camino de levantarse nuevamente.
La emergencia movilizó nuestra solidaridad; la reconstrucción necesitará nuestra constancia.
